Los sistemas de ventilación y aire acondicionado pueden
introducir contaminantes del exterior, a través
de sus ductos provocando que los contaminantes circulen
de una zona del edificio a otra. Dichos sistemas pueden
ser ineficaces a la hora de eliminar o diluir los contaminantes
de un edificio.
Entre algunas de las razones
principales que hacen que existan problemas de calidad del aire interior tenemos:
El inadecuado diseño, instalación, funcionamiento
o mantenimiento de los sistemas de aire acondicionado.
Los contaminantes más comunes procedentes del aire exterior:
SMOG, esporas de hongos y polen (dependiendo de la época
del año), gases producto de la combustión
de vehículos y de la incorrecta colocación
de las tomas de aire, legionella, bacterias o biocidas provenientes
de torres de refrigeración adyacentes...
Los contaminantes más comunes generados por los sistemas
de aire acondicionado son las esporas de hongos y bacterias,
debido al agua utilizada por algunos de estos sistemas.
También se genera fibra de vidrio producto de la
erosión de los aislantes de los conductos por el
flujo de aire, además de suciedad acumulada en los
ductos debido a la falta de mantenimiento y/o filtración.
Una mala disposición de las presiones del aire interior
puede hacer que se transmitan los contaminantes entre las
distintas zonas de un edificio. Por ejemplo, en los cuartos
de baño suele haber extractores para eliminar los
hongos y las bacterias, si en el mismo cuarto de baño
hay también colocada una impulsión de aire
con mas presión que la extracción, el aire
fluirá desde el cuarto de baño hasta las áreas
adyacentes.
Los "edificios herméticos" construidos
para ahorrar costos energéticos, dependen del aire
exterior para diluir los contaminantes originados o presentes
en el interior del edificio. Cuando el aire exterior proporcionado
es insuficiente, los contaminantes se pueden acumular hasta
el punto de convertirse en un grave problema para los ocupantes
del edificio.
Las causas mas comunes
de aporte de aire exterior insuficiente son, de acuerdo
con su frecuencia:
1.- Ventiladores de termostato en posición
"auto" que solo funcionan cuando lo hace el aire
acondicionado.
2.- Unidades apagadas o con relojes programados
incorrectamente que hacen que el sistema no funcione durante
las horas de ocupación del edificio.
3.- Ausencia de tomas de aire exterior o
tomas de aire exterior completamente cerradas.
4.- Edificios construidos según patrones
anticuados que tienen un aporte de aire exterior insuficiente.
5.- Utilización de economizadores
para reducir el gasto energético en los sistemas.